Raava's y Vaatu's

jueves, 24 de julio de 2014

El trastorno de Bill "el tartaja" Denbrough

"Bill "el tartaja" decía: "Siempre supe que yo era como un fantasma cuando mis padres, Georgie y yo nos sentábamos a ver la televisión en la sala, amaban a Georgie en sobremanera. Cuando Georgie murió creí que podría llenar su vacío pero descubrí que ahora los fantasmas eran otros, no yo. Pero seguía siendo igual de invisible que siempre."
Eso, Stephen King.

Muchas veces me gusta jugarle al destino y tratar de cambiar las cosas que éste tiene escritas para mi. La realidad es que nunca sucede nada bueno, y creo que seguiré así por los siglos de los siglos. 

Hace unas cuantas semanas atrás estuve sumida en un mar de enfermedades y trastornos mentales que acabaron poquito a poco con todo mi ser espiritual. Es decir, me rendí, me dejé caer, me deje vencer, tiré la toalla. En la Uni, durante mi especial de verano fracasé a pesar de haberle echado ganas y en la casa...me estaba volviendo un inmueble más dada a la "repentina" partida de mi hermano mayor. Mamá no hacía otra cosa más que gritarme, reclamarme todo lo que sé hacer mal, decirme que me enfermo porque no me se cuidar, gritarme y regañarme más cuando estaba muy enferma, cuando necesitaba alguien que me ayudara a pasar las calenturas en vez de estarme diciendo que eso me pasa por no comer bien ni nada de eso.

Mamá no hacía nada más que contarme lo triste que sería su vida ahora que su "gordito" se iba a ir de su lado para independizarse (por unos miseros 4 días) sin saber que sería de él en su nueva vida (que les vuelvo a contar, duro muy poco -_-). La primera vez que supe que las cosas estaban mal fue cuando mamá me dijo "SIGUES ESTANDO EN ESA PUTA MADRE, TODO EL DIA TE LA PASAS JUGANDO ESA PENDEJADA" a lo que mejor apague mi nintendo y me fui abajo a esperar salir a donde sea. La segunda vez que supe que estaba estorbando fue cuando arregle los trastes de la cocina, pero no metí el servilletero ni los cubiertos a la alacena y mamá grito "NUNCA PUEDES HACER NADA SIN QUE TE DIGA QUE LO HAGAS. NO TIENES INICIATIVA DE AYUDAR A LA CRIADA QUE SIEMPRE HACE TODO SOLA POR QUE TU NO ERES CAPAZ DE AYUDARME CON LOS MALDITOS CUBIERTOS."

Entonces supe que mi sola existencia estaba demás en la casa, como siempre lo ha sido.
Afortunadamente mamá salio de viaje y me dejó con mi papá y con mi, muy oportuno y desempleado hermano que volvió pronto a la casa. Afortunadamente aún seguía tomando el curso que me había estado sentando muy bien para canalizar mis emociones negativas pero la primera advertencia sucedió el Jueves que papá llegó a casa sin haber traído comida, para mi, ya que el había comido en el trabajo. Entonces pues tomé lo que había cenado la noche anterior y almorcé eso, sin ningún problema.

La eclosión sucedió el viernes, el ultimo día del curso y el último día en el cual papá tampoco había llevado comida para mi, y en el cual hermano mayor ya había regresado para quedarse y en el cual papá tampoco se había tomado la molestia de mandarme un mensaje diciéndome "Uy sabes que, volví a comer acá mira que comes tu, allá, sola, en la casa, por cuenta propia." Me sentí tan mal, que no pude evitar hablarle a Alejandro para que me sacará en ese preciso instante de mi "hogar, dulce hogar". No podía con el coraje, con la frustración, con el deseo de no haber nacido, con la mala suerte, con todo lo que me había terminado de romper en mil pedazos lo poco de ser humano que me quedaba. 

Unos días antes me había sentido un tanto frustrada ya que Alejandro me había comentado que se había comprado algo nuevo y sentí celos y enojo innecesario ya que yo no tenia ya ni siquiera algo de lo que juntaba para comprarme las estúpidas cosas que quiero para mi. Luego pensé (y discúlpame por decirlo por acá, pero bueno creo que en algún momento te lo habré dicho y sé que no es el mejor medio pero creo que siempre se me va a dar mejor la escritura que el habla) hace ya bastante tiempo que tu no has podido ni querido comprarme algo para mi, sin que te lo pida. Lo último que esperé de ti fue una cartera y cuando supiste que no había la bolsa que buscaba, me dijiste "Ya esta, puedes comprarte tu cartera no?" Y pues dije, ya mamó este asunto.

Y aunque parezca salido fuera del contexto, la envidia que me corroía por tus logros, el fantasma que soy para mis padres y mi fracaso por la vida han sido los causantes de todo esta maraña de emociones negativas que me han estado destruyendo muy delicadamente la sensibilidad de mis yo internos.

Le había confesado a Alejandro, ese mismo viernes pero ya mas noche y después de tratar de estar animada, que al final de mi curso esperaba un "Felicidades, estoy orgulloso de ti" ya que, como mis padres y hermanos nunca saben que es lo que estoy haciendo ni que es lo que me gusta; muy en el fondo deseaba que alguien estuviera ahí, a mi lado para decirme que soy buena para algo y que soy visible para alguien en la vida.

Esa noche me puse a pensar, que exactamente como dice mi parafraseo de arriba, soy ese fantasma que pasa desapercibida por la vida. Cuando termine mi curso y vi papás y demás personas con sus hijos o familiares sentí que un enorme cubo de agua fría había golpeado mi nuca bruscamente. Mis padres ni siquiera sabían que era lo que estaba haciendo esa semana de 5 a 9 de la noche, no se imaginaban que tenia el cuerpo lleno de moretones y que mis dolores eran porque estaba aprendiendo algo nuevo y ni siquiera supieron que ese Viernes hice algo nuevo y cumplí una meta por cuenta propia. Una de miles que seguiré cumpliendo sin que nadie lo noté.

Mientras yo me sentía feliz de haber hecho lo que hice, mis hermanos y mi padre aplaudían a "Georgie" le echaban porras, lo motivaban, lo escuchaban, lo aconsejaban...lo notaban. Mientras que a mi, me daban ordenes de lavar, limpiar, ver que comer e ignoraban ese nuevo logro que no pude compartir absolutamente con nadie mas que con mis fantasmas.

Recuerdo, que antes de mi examen de Gramática, le hable a Alejandro y le escribí mientras lloraba que me sentía muy sola, que me sentía invisible, que me sentía vulnerable y que sentía que mi único método de escape eran mis canciones ridículas de animes que me hicieron desear ser esa niña que paso toda su infancia, niñez, adolescencia y adultes leyendo historias ficticias, mirando capítulos de caricaturas que eran irreales pero perfectas si yo hubiera sido la protagonista y muchas otras cosas que han dejado a flote a mi pequeña interior rogando y deseando un poco de amor, atención y cariño por parte de quien sea.

Esa noche después de mi último día de baile, y después de cenar, me metí al baño y lloré como hace mucho tiempo no había llorado. Me encerré y deje fluir todas mis tristezas y mis dolencias, pero aún no se filtran todas por completo. Aún me sigue doliendo el alma, aún la sigo teniendo rota y destrozada, aún sigo sintiéndome perdida y con muchísimo dolor en mi alma. 
Un dolor que no sana porque así como Bill "el tartaja" Denbrough querer llenar el espacio de un fantasma solo logra que los fantasmas sean otros y que al final siga siendo igual o mas invisible como lo he sido desde siempre, desde hace mucho tiempo.

No entiendo porque me tocó vivir esto. Porque nací en un tiempo en el cual iba a crecer, conocer y celebrar mis triunfos y fracasos sola y con mucho miedo de decepcionar a los demás. Casualmente en estos momentos, la mami de una de mis mejores amigas en la infancia me cuenta que es fan numero uno de sus hijas y que siempre, siempre esta ahí viéndolas bailar aunque sea lo mismo y me da un no sé que ese sentimiento ya que yo no pude gozar ni gozaré de esa dicha, no a ese grado ya que siempre estoy aquí como un fantasma más sentando en medio de la sala mientras los demás miran la tele sin mirar a su alrededor.


Nunca sabes que tan solo estas, hasta que tus propios fantasmas deciden dejarte atrás.